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06-08-2017 - SOCIEDAD
Padre Diego: “Hay un resurgimiento de los jóvenes que se están acercando a la Iglesia”



El titular de la Parroquia San José, de General Pinto, habló con La Calle y en una extensa entrevista contó sus sensaciones a cinco meses de haberse hecho cargo. “Uno va creciendo en la vida espiritual y va encontrando que el culto a Dios requiere una gran generosidad”, dijo.

El Padre Diego Delgado es oriundo de La Plata, lleva diez años como sacerdote y llegó a General Pinto a fines de febrero de este año. El titular de la Parroquia San José mantuvo una charla con La Calle, donde contó cómo encontró a General Pinto en cuanto al compromiso con la fe, y expresó su preocupación por el estado de la casa parroquial.
En una charla amena, mate de por medio, el Padre Diego contó que llegó luego de “un convenio entre los obispos para venir a trabajar a la diócesis de Nueve de Julio, en principio como delegado en Educación”, aunque, “dada la necesidad asumí en General Pinto porque no había sacerdotes”, indicó.
Delgado remarcó algunas de las dificultades que se le presentan para desarrollar su misión pastoral debido a la falta de tiempo. “Muchas veces, durante los días de semana, generalmente no estoy porque el cargo como delegado en Educación me lleva a viajar a Nueve de Julio y a recorrer las escuelas. Además estoy estudiando la licenciatura de Gestión Educativa, y eso también me implica viajar”, subrayó.
Destacó que encontró “una comunidad que generalmente es gente mayor la que se acerca, aunque ahora se están acercando personas que le han puesto muchas ganas en el templo, que colaboran”. “Yo siempre le digo a la comunidad que colabora mucho, ayudan. Lo que pasa es que, a veces, lo que ellos puedan colaborar no alcanza a cubrir lo que es el estado actual edilicio en el que encontramos la parroquia y la casa parroquial, porque las necesidades superan ampliamente el monto”, sostuvo.

SALTO
Sentado un su ordenado escritorio, entre libros e imágenes del Papa Francisco y de Juan Pablo II, el Padre Diego relató que “hay un resurgimiento de los jóvenes que se están acercando, un grupo que está colaborando y va creciendo. Son chicos que han salido de catequesis. De todos modos, se nota que cierta generación no se acerca. Hay un salto muy grande y tendrán sus motivos. Muchos son gente de fe, pero tal vez no tienen el hábito de venir a misa”.
“Uno lo ve en los chicos de catequesis. Acá hay 180 chicos anotados y a veces en la misa no hay ni cuarenta. Todavía falta para que verdaderamente pueda ser una comunidad de fe viva. Muchos son católicos, pero tal vez falta incentivarlo en la práctica”, se lamentó.
En esa línea, Delgado dijo: “A veces los chicos me dicen que en la misa se aburren, y tienen razón. El punto es que no tienen que venir a divertirse. Yo siempre les digo que consideren que es un regalo que le hacen a Dios, que él siempre asiste de alguna manera cuando uno lo invoca. Es una hora nada más de culto. Cuando es en relación a la fe, el centro es Dios, es una generosidad que da el hombre una vez a la semana”.
“Uno va creciendo en la vida espiritual y va encontrando que el culto a Dios requiere una gran generosidad. Uno, para ir a misa, no gana nada. Entonces es un hábito y una actitud de la persona. A veces, en ese pequeño gesto se ven otros gestos. Si uno dice que tiene fe y no es capaz de regalarle una hora a Dios, entonces en nuestra vida cotidiana también se va a proyectar eso. ¿Se es realmente generoso? ¿Se destina el tiempo a algún familiar enfermo, a los padres, a los amigos? ¿O uno va porque se va a llevar algo? Entonces en la misa se ve la generosidad de la persona”, añadió.
“Yo quisiera incentivar más a los chicos, pero el tiempo me marca un límite terrible y uno sufre ese límite. Pero sé que con el tiempo, la gente se va a ir acercando” aseguró.
De todos modos, agregó: “Encuentro gente que ha perdido la fe, sobre todo en la gente más joven, ahora está como de moda decir que no se cree en nada, pero después usan la pulserita roja. Es una dimensión que, por más que se niegue, está ahí. La podemos esconder muy profundo, pero está. El hombre es un ser religioso, siempre creemos en algo que es trascendente a nosotros”.

PROBLEMAS
Después de cambiar la yerba del mate, el Padre Diego volvió a su silla y habló de los inconvenientes edilicios que existe, sobre todo, en la casa parroquial. Ante la pregunta de la calle, dijo: “Hemos solicitado ayuda. Con la gente soy muy franco, y cuando hablé de la situación edilicia de la casa, no lo hice con ámbito de reproche, sino para decir ‘entre todos pensemos, tratemos de ayudar porque somos nosotros como comunidad’. Con el Municipio hablamos, me dijeron que me iban a pasar un presupuesto por el tema de las chapas en la casa que es la parte más vieja y se llueve porque las chapas están todas podridas. Y no sólo en la casa sino también en una parte del templo”.
“Van a gestionar un presupuesto, ya lo veníamos hablando y para el 9 de julio lo pude conversar con el Intendente. Nos prometió que nos iba a ayudar con $30.000 para arreglar el techo. No sé si nos va a alcanzar, tal vez tengamos que hacer alguna rifa o algo porque el arreglo debe ser más. Pero uno agradece también la generosidad. Vamos a ir pidiendo si la gente puede colaborar”, resaltó.
Al respecto añadió: “Es cierto que la casa parroquial se ha venido muy abajo, tiene muchos años… Los curas estamos de paso, pero también va a venir otro atrás. No vamos a plantear lujos, pero al menos que no se le caiga el techo en la cabeza. El otro día me fui a bañar y se habían desprendido los azulejos en la parte de la ducha. Tranquilamente se me podrían haber caído en la cabeza, están todos flojos. Además, la casa está deteriorada, hay humedad, hay ratas, cucarachas, que uno lo va combatiendo con la limpieza, pero a veces la situación supera. Constantemente está cayendo polvo de ladrillo”.
De todos modos, el Padre Diego marcó su optimismo y enfatizó que “uno no se desanima por estas cosas, Cristo ha padecido situaciones más difíciles y esto no va a ser un impedimento para que uno siga trabajando por la parroquia”.







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