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07-02-2019 - OPINIÓN
La extinción de la Oficina Anticorrupción

Por Enrique Minervino.


Hace unos días la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso confesó ante las cámaras de televisión, cual es el verdadero objetivo de la ley de extinción de dominio recientemente promulgada por el gobierno nacional a través de un decreto de necesidad y urgencia. La funcionaria, dijo que gracias a esta nueva norma van a avanzar contra “la mala praxis de los jueces federales” y contra Cristina Kirchner, sobre quien expresó: “No sé si va a ir presa, pero sé que va a terminar sin un solo peso”.
La funcionaria fue más allá y expresó que la norma se puede aplicar sobre los hoteles adquiridos por los Kirchner o sobre el dinero encontrado a Florencia Kirchner porque según dijo “proviene del bolsillo de la madre, que no es una trabajadora, es una empleada publica que llegó al poder para saquear al Estado”. Si los empleados públicos no son trabajadores entonces ¿Laura, que sería? Y respecto de los “millones de Florencia”, ¿no sabe que éstos provienen de la sucesión de bienes de su padre, Néstor?
Estas palabras de Laura dan vergüenza. Que un funcionario se exprese de este modo no solo es indignante, sino que está demostrando una gran ignorancia y a su vez anticipando y presionando el accionar de la Justicia. Para los integrantes de este gobierno es habitual realizar este tipo de intromisiones en los otros poderes del Estado.
Quien se precie de republicano, de demócrata, o simplemente de persona de bien, debería repudiar este tipo de declaraciones, las cuales ameritarían un apartamiento del cargo en un gobierno serio. También deberían repudiarse leyes como la extinción de dominio que hizo Cambiemos, ya que es un DNU inconstitucional y demagógico y un verdadero mamarracho jurídico, para salir a la cacería de bienes aun cuando los implicados no tengan condena y no tengan una sentencia firme y revisada.
Pero supongamos que fuera un DNU justo, constitucional y se pudiera aplicar en serio. En ese caso, Laura debería empezar por los 70 mil millones que debe la familia del presidente por el canon que nunca pagó del Correo Argentino y que Macri que se quiso condonar. Debería seguir por los 90 millones de pesos que presentó Cambiemos a través de los aportantes truchos en las últimas campañas electorales. O quizás debería ir por la parte accionaria de los Macri en Autopistas del Sol o incautarle los 5 millones de dólares que el hermano del Presidente, Gianfranco Macri ganó a través de los parques eólicos que obtuvo del Estado y que luego revendió. O tal vez debería avanzar con la aplicación de la norma contra Gustavo Arribas implicado en el Lava Jato brasilero, o sobre las cuentas off shore de la familia presidencial que salieron publicadas en los Panamá Papers. O debería investigar las firmas narco que entraron al blanqueo de capitales, y avanzar sobre aquellos funcionarios de Cambiemos que le fijaron el precio a la divisa y ganaron cientos de millones a través del dólar futuro. Mire si tiene casos para la aplicación de la extinción de dominio.
Pero Laura no está para esto. Ni siquiera está capacitada para el cargo que ocupa porque no es abogada y fue puesta en ese cargo por la ventana por Macri. Así convierte a la Oficina anticorrupción en un organismo totalmente degradado, que no cumple la función para el cual fue creado: la fiscalización de los funcionarios actuales. Y aunque estamos en presencia gobierno con mayor cantidad de causas penales en menor cantidad de tiempo, la Oficina Anticorrupción mira para otro lado. Porque su verdadero propósito es garantizar la impunidad que necesitan Macri y sus muchachos para seguir haciendo de las suyas. Porque Laura responde incondicionalmente al Presidente y no va a fijarse en los actos de corrupción de los funcionarios de este gobierno.
La otra función asignada a la oficina es la de tomar revancha con aquellos que formaron parte del último gobierno. Por eso Laura Alonso apunta a la supuesta corrupción k para servir al gobierno y dice sin pudor en la televisión que va a dejar sin un peso a la principal referente de la oposición “más allá de lo que pueda pasar con las causas judiciales”. A mí no me importa si te cae bien o mal CFK. Pero si me importa que si por el odio que tenés, apoyas esta locura o te resulta indiferente y dejas que personajes nefastos como Laura Alonso puedan aplicar la extinción de dominio arbitrariamente, porque ahí se afecta la República y la división de poderes. Y eso es muy grave.
Con Laura en ese lugar, sabemos que jamás le incautarán un centavo a los Macri o a algunos de los funcionarios implicados en las causas judiciales por delitos graves. Y eso que hay miembros del gobierno, incluyendo al presidente, investigados por lavado de dinero, por su relación con el narcotráfico, por fuga de divisas, por robo de identidad, por cohecho, por incumplimiento de los deberes de funcionario público, y podría seguir sin solución de continuidad, ya que la corrupción de Cambiemos es infinita.
No podemos acostumbrarnos en la Argentina de hoy a la mediocridad este tipo de funcionarios y a la aplicación de leyes inconstitucionales. No naturalicemos este revanchismo atroz y despiadado como el del 55 que lleva adelante Cambiemos con la complicidad de todos los poderes del Estado, incluyendo el organismo que debería controlar a los funcionarios actuales, más que perseguir a opositores. Pero Laura milita en el PRO y fue puesta en la Oficina anticorrupción para esto. Para mirar para otro lado y permitirle a los bravos muchachitos de este gobierno hacer sus negocios sin que nadie los perturbe, sin que nadie los moleste, sin que nadie los investigue.
Debe ser muy feo pasar a la historia por haber sido una simple y mediocre funcionaria que lo único que hizo fue avalar el saqueo macrista y pasearse por los canales de televisión hablando de lo que no sabe. Ella es Laura Alonso, responsable de la extinción de la Oficina Anticorrupción.
Por Enrique Minervino







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