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30-05-2019 - OPINIÓN
Plan “Vice”

Por Enrique Minervino.

En mi columna de la semana anterior titulada “Ya es”, había expresado mi convencimiento de que Cristina Fernández, luego de la presentación de “Sinceramente” en la Feria del Libro, implícitamente había lanzado su candidatura a la presidencia de la Nación. El anuncio una semana después sobre su decisión de acompañar en la fórmula presidencial a Alberto Fernández como candidata a Vice Presidenta, parece desmentirme. Pero aun así, Cristina forma parte de la fórmula, por lo cual la equivocación en la que pudo haber incurrido este columnista, es solo a medias.
Las razones para la presunción de que Cristina iba a ser la candidata presidencial se basaban en dos aspectos: el tono intimista y conciliador que le dio a su alocución y fundamentalmente en lo que para mí es un verdadero programa de gobierno, la propuesta del “contrato social de ciudadanía responsable”. Cristina cree que es el instrumento necesario para superar esta catástrofe en la que nos ha sumido el neoliberalismo de la mano del gobierno de Cambiemos.
Teniendo en cuenta estas razones, debo decir que la primera reacción el sábado fue de sorpresa y de desazón. Quienes abogábamos por un tercer mandato de la ex Presidenta, en principio nos sentimos como defraudados. Como dijo Dady Brieva, tan elocuente como siempre, “fue como el golpe de Emile Griffith a Monzón”, rememorando la famosa piña que el boxeador argentino recibió de su rival y que le hizo mirar el reloj del Luna Park, en aquella imagen que jamás olvidaremos. Luego, cuando lo asimilamos, cuando los sentimientos primarios dieron lugar al razonamiento posterior, pensamos en los aspectos positivos de la decisión, que por cierto son muchos.
Cristina es una estadista, quizás la única que queda en este tiempo de crisis de representación política. Porque como ningún otro dirigente lo hace, pone en discusión las cuestiones centrales de las problemáticas que aquejan a la Argentina y porque además tiene la capacidad de ver más allá y diseñar las estrategias necesarias para este momento en el que entiende claramente que el verdadero adversario es el gobierno de Macri y sus políticas de hambre que el pueblo ya no soporta. Por ello es que propone un amplio acuerdo entre todos los sectores nacionales y populares, trabajadores, empresarios, intelectuales, cooperativistas, etc y lo pone en términos de “contrato social de ciudadanía responsable”.
Y como dijo en la reunión del Partido Justicialista, ella luchará por este acuerdo desde el lugar que sea. Fue así que en un histórico renunciamiento decidió ceder el primer lugar en la fórmula a Alberto Fernández, con quien además tuvo muchas diferencias y de quien estuvo distanciado por muchos años. Para los que le reclaman humildad, para quienes la tratan de “soberbia”, no encuentro en la política argentina actual, un gesto de grandeza mayor que este. Alguien que según todas las encuestas tiene un 40% de intención de voto, y que ganaría el ballotage en caso de llegar a esa instancia, cedió su lugar de privilegio en la fórmula en pos de lograr la unidad del campo popular, porque entiende que el objetivo es vencer al neoliberalismo, al gobierno que está tornando imposible la vida en Argentina. Y entiende que si su figura pudiera generar alguna resistencia, producto de la tan mentada “grieta”, toma la decisión de correrse y dejar que ese lugar lo ocupe alguien que pueda ampliar la base de la necesaria unidad que esta coyuntura requiere.
La presencia de Cristina en el segundo lugar de la fórmula la saca inteligentemente del centro de la escena para poder atenuar así los ataques de los sectores revanchistas y los sembradores del odio antik. Y eso va en consonancia con lo que siempre dijo Alberto Fernández: “Sin Cristina no se puede y con Cristina sola no alcanza.” Además esta fórmula y lo expresado por Cristina en Feria del Libro, indican que ella privilegia la concreción del amplio acuerdo y no sus apetencias personales de ejercer un tercer mandato, que posiblemente pueda tener, como las tendría cualquier político.
Los efectos buscados en pos de la unidad se hicieron sentir inmediatamente. Los gobernadores de doce provincias expresaron casi al unísono su apoyo a la fórmula lanzada. Fue el caso de Formosa, Chaco, Tucumán, La Rioja, San Juan, Catamarca, Entre Ríos, Misiones, Santiago del Estero, La Pampa, San Luis y Santa Cruz, con lo cual prácticamente quedó vaciado el espacio “Alternativa Federal”, construido alrededor de algunos de esos gobernadores. También expresaron su apoyo dirigentes que se habían distanciados de CFK y sindicalistas enrolados en la CGT oficial como Héctor Daer, históricamente alejados del kirchnerismo. A primera vista entonces, la decisión empezó muy bien su camino al 11 de agosto, fecha en que se realizarán las PASO.
También quedaron descolocados algunos funcionarios de Cambiemos como Laura Alonso, y algunos periodistas oficialistas para quienes hasta hace algunos días Alberto Fernández era el monje negro que manejaba la justicia, un ser todopoderoso capaz de hacer cualquier cosa para allanarle el camino a Cristina. Hoy, luego de la decisión, pasó a ser el títere, el “Chirolita” de la ex Presidenta. Y hasta chicanearon con aquel famoso slogan de 1973, “Cámpora al gobierno, Perón al poder”. ¿En qué quedamos? O es un poderoso capaz de dominar a la Corte Suprema de Justicia o es un monigote a quien el titiritero maneja a gusto y piaccere?
Lo cierto es que el oficialismo y los medios dominantes que los apoyan están desorientados con esta jugada. Además los famosos mercados reaccionaron bien, no hubo corridas o caída del valor de las acciones, ni nada que se le parezca. Por el contrario, el dólar y el riesgo país bajaron luego del anuncio, y subió el valor de los bonos argentinos. La mirada estratégica y la acción de una dirigente política que está por encima de los demás, tomaron por sorpresa y descolocaron al gobierno de Cambiemos y a los medios oficialistas. Por ello es que algunos dirigentes de la coalición gobernante volvieron a insistir con el plan “V”. El fallido del vicejefe de gobierno porteño Diego Santilli en una entrevista radial lo dice todo. Ante una pregunta sobre quién sería el candidato de Cambiemos, respondió: “Nuestro candidato es María Eu…, Mauricio Macri”.
Lo cierto es que como dijo el humorista Pedro Rosemblat, “el cadete”, no hay plan “V”. Hay plan “Vice”.







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