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29-08-2019 - OPINIÓN
Sale endeudador, entra ídem



Por Enrique Minervino.

Luego de la irresponsable decisión del presidente Macri, de no frenar la corrida del lunes siguiente a las elecciones Paso, el ineficaz ministro de Hacienda de Argentina, Nicolás Dujovne, presentó su renuncia. El ministro que se encargó de mostrar su tremenda incapacidad durante toda su gestión, no tuvo más remedio que dejar su cargo, para el cual no se entiende por qué fue nombrado, si no es por su pertenencia al grupo mediático que puso a Macri en el Sillón de Rivadavia y sus supuestos buenos dotes de comunicador. Aunque esa faceta se le perdió en el camino durante estos días, que era cuando más los argentinos necesitaban su palabra.
El ahora ex ministro ocupó el cargo desde enero del 2017 (cuando reemplazó a Prat Gay) hasta el pasado 17 de agosto del 2019 y, durante su gestión, ocurrió una de las peores pesadillas en la economía macrista: la vuelta al Fondo Monetario Internacional (FMI). Con el préstamo de 57 mil millones de dólares que el organismo de crédito le dio al Gobierno de Macri, Dujovne selló el acuerdo de Argentina con el FMI y, sin dudas, condicionó su futuro por muchos años. Sólo dos años tardó Macri para traer de nuevo al Fondo a la Argentina. La misma cantidad de años que tardó Néstor Kirchner en pagarle la deuda y sacarse de encima su tutela condicionante.
El nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, será el reemplazante del ministro que Magneto le impuso a Macri y quien tendrá la responsabilidad de dirigir la economía argentina hasta que el Gobierno termine su mandato. Más allá de sus modales atildados, el nuevo ministro de Hacienda de la nación endeudó peligrosamente a la Provincia de Buenos Aires desde el 2015, lo cual se puede apreciar en datos que son contundentes y demostrativos de lo que fue su gestión al frente de la economía bonaerense. Por ejemplo, si tomamos la relación de la deuda provincial con el Producto Bruto Geográfico, (el PBI provincial) y el porcentaje que representa sobre los ingresos provinciales, las cifras son lapidarias para la gestión de Lacunza. En el 2015, la deuda provincial representaba el 5,9% del PBG, y hoy llega al 9,3%, lo cual es un aumento muy fuerte. Y, en relación a la recaudación de la Provincia, en el 2015 la deuda representaba el 45% de los recursos totales, mientras que, en el 2019, alcanzó el 70%. Además, en el 2015, el 58% de esa deuda era en dólares, mientras que, hoy, esa cifra trepó al 82%.
También Lacunza es recordado por las negociaciones que llevó adelante con los gremios docentes, a los que, sistemáticamente, el Gobierno de María Eugenia Vidal se encargó de “ningunear” deliberadamente, convocándolos tardíamente a las negociaciones paritarias o, directamente, no haciéndolo. Desde el 2016, el ofrecimiento del binomio Vidal-Lacunza a los docentes de la provincia fue de un 15% en cuotas, luego subido al 19%, cuando todos sabemos que la inflación siempre superó el 40% durante estos años, provocando, así, una pérdida considerable del poder adquisitivo de los salarios del sector. Sólo en el 2019 se dignaron a otorgar un porcentaje mayor y a reconocer aquella caída del poder adquisitivo del año anterior, por el sólo hecho de ser un año electoral. Pero, en el balance final, el derrumbe del salario docente provocado por la gestión Vidal-Lacunza, hizo que nunca se alcanzaran los niveles salariales del 2015 y de años anteriores. Además, el Gobierno de María Eugenia Vidal, a fin de imponer sus condiciones y de doblegar la resistencia de los gremios docentes, escogió a Baradel como su enemigo y, junto a los medios cómplices, se encargó de demonizar su figura y hasta de proferirle amenazas, tanto a él como a su familia.
Éste es Lacunza. El ministro que endeudó a la provincia de Buenos Aires más que lo que se endeudó Chile, y sólo fue superado por otra Nación latinoamericana: Perú. Hay que tomar dimensión de este dato, porque ¡estamos hablando de un Estado provincial con mayor deuda que todo un país! Como, es en este caso, Chile, y apenas por debajo de otro, como Perú. Increíble, pero Lacunza y Vidal lo hicieron.
Hoy, Lacunza fue convocado a gestionar la economía nacional. Sus antecedentes en la provincia no son los mejores, pero ojalá pueda timonear el valor del dólar, luego de la megadevaluación provocada por el Gobierno de Macri el lunes posterior a las Paso, porque otra corrida sería insostenible e insoportable para los argentinos. En sus anuncios no hubo ninguna medida en favor de la economía real, de la producción, de la industrialización del país. Después de todo, cómo habría de anunciar algo así si éste es un Gobierno que, en cuatro años, se encargó de fomentar el endeudamiento, la especulación y la timba financiera, en vez de la producción. Y Lacunza reprodujo ese modelo en la provincia de Buenos Aires.
Por el bien de los argentinos, que Lacunza no siga endeudando al país, aunque, en vista de lo que hizo en la provincia de Buenos Aires, es un deseo difícil de concebir. Y que Dujovne rinda cuentas de su gestión, que tanto mal le hizo al país. Que no se vaya a otro país a disfrutar de los $27 millones que ganó de un plumazo con la megadevaluación del lunes post Paso. Aunque probablemente ya esté disfrutando de ese dinero y descansando, después de haber tenido el “honor y el orgullo de servir al Gobierno y a los argentinos”, tal como lo expresa en su carta de renuncia al cargo enviada al Presidente. Quizás se esté tomando ese descanso en la fastuosa mansión del barrio porteño de Belgrano, la misma que, a fin de pagar menos impuestos, declaró como baldío. Una extraña forma de servir a los argentinos.
Por Enrique Minervino.







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