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28-11-2019 - OPINIÓN
Cuatro años perdidos



Por Enrique Minervino.

A punto de dejar el Gobierno, Cambiemos finaliza su gestión y no tengo dudas que asistimos al peor gobierno desde que la democracia se instauró en 1983. Más allá de la estafa electoral que significaron estos cuatro años, cuando su candidato a presidente recitaba en la campaña que en su gobierno se iba a llegar a la “pobreza cero”, que no iba devaluar, que no habría tarifazos, que ningún trabajador iba a pagar el impuesto a las ganancias, que “Fútbol Para Todos” iba a continuar, que no se quitaría ningún derecho, que se iban a construir 3000 jardines de infantes y tantas otras promesas incumplidas, los resultados en términos de indicadores fueron desastrosos.

Podemos decir, en principio, que en estos 4 años, el gobierno de Cambiemos no tomó una sola medida en favor del pueblo. Por el contrario, todas fueron en contra de los intereses de las mayorías populares. Como medida emblemática en ese sentido, se encuentra la ley de “Reforma previsional” en aquel recordado diciembre de 2017, que constituyó un verdadero saqueo al bolsillo de los jubilados que tuvieron una pérdida anual de $7000 cada uno. Con la aplicación de esta ley, la inflación, la devaluación y la quita de remedios, el sector “pasivo” llegó a perder en tres años, más del 30% de su poder adquisitivo. Lo mismo pasó con los salarios de los trabajadores que, para graficarlo de manera directa, gracias a Macri el asalariado trabaja por 12 meses en el año y cobra por 9. Otra verdadera estafa.

Al término de estos cuatro años, nuestra moneda se devaluó más de un 600%, las tasas de interés se fueron a la estratosfera como diría un ex Presidente, se endeudó al país como nunca había ocurrido en la historia argentina, subieron los combustibles casi un 300% desde 2015, hubo tarifazos en los servicios públicos de hasta el 3000% y hubo despidos y quita de presupuesto en áreas claves del Estado. Mientras todo este ajuste despiadado se realizaba, el elenco gobernante le echaba la culpa a una supuesta “pesada herencia” del gobierno anterior. Todo ello con la complicidad de los medios ultramacristas que de manera vergonzante militaban este ajuste con degradantes notas periodísticas, como aquella recordada de Clarín, que titulaba “Pasiones argentinas. La decencia de los que buscan en la basura”, para justificar la pobreza extrema provocada por el gobierno que hizo que muchos compatriotas buscaran comida en la basura. Sin palabras.

Los cuatro años de gestión cambiemita dejaron el país más endeudado de Latinoamérica, a tal punto que su deuda alcanzó casi el 60% del Producto Bruto Interno. Un verdadero record. Según datos de Infobae, que no es precisamente un diario opositor, k, o de izquierda como les gusta acusar al gobierno a quien los critica, la deuda en moneda extranjera ascendió USD 283.567 millones en 2019, llegando al mencionado porcentaje del PBI. Esto sumado a los intereses pagados por las LEBACS y las LELIQS, hace que el endeudamiento sea exorbitante.

El fracaso de la lucha contra la inflación era para Macri la demostración de la “incapacidad para gobernar” por lo que en su gobierno iba a bajar drásticamente. También allí mintió descaradamente o mostró su incapacidad, porque en los 4 años de su gobierno, llegó a tener un índice del 60% interanual. Para tener una referencia, la inflación interanual en 2015, era del 23% y estaba en baja. Hasta que llegó el irresponsable vendaval macrista en diciembre de ese año, que en apenas 6 días de gobierno eliminó las restricciones para la compra de dólares, devaluó, sacó las retenciones a las exportaciones, y allí se inició el desastre inflacionario que caracterizó a todo el periodo cambiemita.

También el macrismo tuvo sus corridas cambiarias que demostraron que a los principales aliados financieros de este gobierno cuando de sus intereses se trata, no les importa quien está sentado en el sillón de Rivadavia. Fruto de la corrida de 2018, el país perdió 35 mil millones de dólares. Se imagina si esto hubiera pasado durante el gobierno de Cristina, lo que hubiera dicho el periodismo ultramacrista. Hoy el dólar está a $63 y las tasas de interés alcanzaron el 68% anual, lo que provocó la desaparición del crédito en la Argentina. Quienes están endeudados con tarjetas de crédito, son unas de las principales víctimas de esto. Cada vez se debe más, aunque no se haya gastado nada, culpa de estos intereses por las nubes.

Podemos recorrer otros indicadores de la macroeconomía, y en todos veremos el fracaso del gobierno de Cambiemos. Por ejemplo, el desempleo en 2015 estaba en un 5,8%, hoy está en el 12%; la pobreza era en 2015 del 29%, hoy llega al 40%; el déficit fiscal que tanto desvela a los economistas neoliberales llega al final del mandado de Macri a los USD 112.300 millones, mucho más que el déficit de 2015.

Más allá de estos números demoledores, está claro que hay gente que no llega a fin de mes y niños que pasan hambre. El Congreso de la Nación declaró la emergencia alimentaria y 14 millones de personas padecen “inseguridad alimentaria” en la Argentina, según lo expresa la ONU. Los jubilados ya no pueden comprar los remedios y abandonan sus tratamientos, y la clase media no puede ahorrar como lo hacía antes o dejó atrás sus deseos de salir de vacaciones.

En estos cuatro años de gobierno de Cambiemos asistimos a un periodo de desindustrialización como pocas veces en la historia. Un verdadero industricidio se produjo en la Argentina como consecuencia de la drástica caída del consumo (vemos locales de negocios cerrados en todas las ciudades), la apertura indiscriminada de importaciones y los impagables tarifazos en los servicios que los sectores productivos no pudieron afrontar. Se calcula que más de 10.000 Pymes cerraron sus puertas desde 2016 a la fecha.

El gobierno de Cambiemos provocó una pérdida muy fuerte del poder adquisitivo y de los ingresos de la población porque fue ejecutor de una formidable transferencia de recursos de los que menos tienen hacia los que más tienen. Ese fue su objetivo y lo lograron. Más allá de las burradas que cometieron, su objetivo principal está logrado. Le sacaron plata del bolsillo a los asalariados, jubilados, pymes y sectores productivos y la pusieron en el bolsillo de los verdaderos ganadores de este modelo: los bancos, las empresas de energía, los agroexportadores y algunas corporaciones amigas del poder como el Grupo Clarín que por eso los apoyó y los sigue apoyando hasta el último día de gobierno.

La verdadera “pesada herencia” la va a dejar este gobierno. La “luz al final del túnel” no se vio nunca, los “brotes verdes” jamás crecieron, y el “segundo semestre” nunca a apareció. Quizás se referían a 2020 año en que afortunadamente ya no estarán. La pesadilla macrista duró cuatro años. Y fueron cuatro años perdidos. Cuatro años de retroceso. Cuatro años de oprobio. Que espero pronto queden en el olvido.

Por Enrique Minervino.







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