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11-10-2018 - OPINIÓN
“La corrupción: pretexto para derribar gobiernos populares”

Por Enrique Minervino.

El título de esta nota está entrecomillado porque no me pertenece. Es el título del capítulo de un libro escrito por un ex Presidente argentino, y uno de los mayores estadistas de nuestra política nacional, don Arturo Frondizi. En 1964, mientras se hallaba preso en la isla Martin García, luego de ser derrocado dos años antes por los militares golpistas, escribió un libro llamado “Estrategia y táctica del movimiento nacional”, en el cual dedica este capítulo al tema de la acusación (histórica) de corrupción a los gobiernos populares. Don Arturo también fue víctima durante su gobierno entre 1958 y 1962, de acusaciones de corrupción.
Dice el ex mandatario argentino en un tramo de su libro tan esclarecedor para entender lo que pasa en nuestro tiempo: “Pero antes de ocuparnos de los “negociados” atribuidos a mi gobierno, resultará pintoresca una excursión por los caminos de la historia, donde, a cada rato, tropezaremos con la constante de la calumnia como arma innoble para destruir al adversario”.
A la luz de lo que pasa en nuestra querida América del Sur, esta frase parece haberse dicho hoy mismo. Pero Frondizi lo expresó hace 54 años. Y en el mismo libro el autor hace un recorrido histórico donde da cuenta de que este ardid de acusar de corrupción a los líderes y gobiernos populares no es nuevo y por el contrario tiene su origen en los albores mismos de nuestra patria.
El caso de la Primera Junta.
En efecto. Ya en 1810 la mismísima Primera Junta había sido acusada de corrupción por la famosa Asamblea del año 13 con quien tenía diferencias políticas. La Asamblea creó una comisión investigadora que propició un juicio por corrupción a los integrantes del glorioso Primer Gobierno Patrio. No se salvó ni siquiera Mariano Moreno que ¡ya había muerto! Según Frondizi esa comisión pidió declaraciones a testigos, a quienes se les preguntaba “Si saben, les consta o han oído decir que dichos gobernantes hayan recibido cohechos o gratificaciones en el tiempo de su administración, de cualquier especie”. Cualquier similitud… Por supuesto que todo quedó en la nada, porque nada había de cierto. Con esta maniobra, solo se buscaba desprestigiar al ala más dura de la revolución. Por supuesto y para acompañar las acusaciones, la prensa de la época, todos los días publicaba algun cargo nuevo contra los integrantes de la Junta. Método conocido.
Pobre don Hipólito.
Más acá en el tiempo Hipólito Yrigoyen, líder del primer gran gobierno popular de nuestro país, luego de ser derrocado en 1930, fue investigado por los golpistas quienes crearon una “comisión especial” a fin de detectar supuestas irregularidades cometidas durante su gobierno. Dicha comisión acusó a Don Hipólito de malversación de fondos públicos y de perpetrar varios negociados. Poco después se le dictó la prisión preventiva y fue recluido en la isla Martin García, acusado de “conspirar contra el régimen”. ¿No le suenan esta clase de imputaciones?
Además, Yrigoyen debió soportar una serie de difamaciones y calamidades de parte de la prensa y el nuevo e ilegal gobierno. Por ejemplo, el ministro del Interior de facto Matías Sánchez Sorondo, dijo luego de asumir, según lo cuenta Frondizi : “Una horda, un hampa, había acampado en las esferas oficiales y plantado en ellas sus tiendas de mercaderes, comprándolo y vendiéndolo todo, desde lo más sagrado hasta el honor de la patria”. Tampoco se quedó atrás el por entonces senador nacional, Benjamín Villafañe quien expresó: “Al yrigoyenismo lo forman ciento diez mil prontuariados en la sección Robos y Hurtos, sesenta mil pederastas y cincuenta mil más que viven al margen de la ley, del juego y de la explotación de mujeres…” Reverendos mentirosos y canallas Matías y Benjamín. Lo cierto es que muchos ex funcionarios de Yrigoyen se suicidaron, otros sufrieron el destierro, y el caudillo radical luego de padecer la cárcel se fue a vivir con su hermana, sin un peso y finalmente murió enfermo en 1933, con la indiferencia y el desprecio de gran parte del pueblo a quien había beneficiado con sus políticas.
Acusado hasta de abuso don Juan Domingo.
Lo que ocurrió con Perón es más conocido. La derecha golpista y asesina de la Revolución Fusiladora lo persiguió ferozmente, y para no desentonar con las metodologías anteriores, ¿a que no sabe que creó? Si si. ¡una Comisión Nacional de Investigaciones!, que al más puro estilo Bonadío, quiso por todos los medios posibles encontrar alguna evidencia de malversación de fondos, irregularidades administrativas, etc. Por supuesto que las pruebas jamás aparecieron pese al ahínco puesto por la comisión para obtenerlas. Por si fuera poco, Perón fue acusado de abuso y de incitación a la violencia, entre otras cosas. Y qué decir de sus funcionarios. Uno de sus principales ministros, Ramón Carrillo, también fue impunemente difamado y calumniado. Triste destino para quien fue el artífice de la construcción de gran cantidad de hospitales, e impulsor de un extraordinario sistema de salud pública, como no existía hasta ese momento.
“Un arma innoble”
Tal como lo dijo Frondizi, es indudable que las acusaciones de corrupción constituyen pretextos para sacar del juego a los gobiernos populares. La difamación y la calumnia expresó don Arturo son “un arma innoble para destruir al adversario”. Está muy claro que quienes hoy son humillados y sometidos al escarnio público, sufren esos padecimientos porque formaron parte de algún gobierno popular que cometió el “delito” de tocar los intereses para poder beneficiar al pueblo al que representa. Así padecieron Yrigoyen, Perón, y hasta la mismísima Primera Junta.
No dejemos que algunos sucesos de corrupción que ciertamente pueden tener los gobiernos populares, oculten las políticas públicas que son la esencia de todo gobierno y que son las que definen para donde va cada gobierno y a quienes benefician.
Y si de corrupción se trata, puede ser que del lado de los gobiernos populares haya algún corrupto. Pero de lo que no hay ninguna duda es que del otro lado difícilmente se encuentre algún honesto.







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