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07-09-2017 - OPINIÓN
En el universo Cambiemos, todo es posible



Por Enrique Minervino – Candidato a concejal por Unidad Ciudadana.

Durante los doce años del Gobierno anterior, los medios hegemónicos de la Argentina y los políticos opositores de aquel momento decían que el kirchnerismo había construido un “relato”, según el cual estábamos asistiendo a una ficción, ya que lo que se decía no tenía nada que ver con lo que realmente ocurría en la realidad.
Entonces, cuando se decía, por ejemplo, que éramos un país que había disminuido su deuda drásticamente o que la desocupación era menor al 6% y que el salario promedio era el más alto de Latinoamérica, todo ello era una mentira que el Gobierno kirchnerista había inventado para hacerle creer a la gente que estábamos en el mejor de los mundos. También formaban parte de ese “relato” el hecho de expresar que los niveles de consumo eran los más altos, que los niveles de producción y ventas de algunas industrias eran un récord histórico, que habíamos creado y lanzado al espacio el satélite Arsat I, que existía el plan “Conectar Igualdad”, que el Conicet se había transformado en una institución modelo en Latinoamérica, que la clase media había podido llegar a tener su casa por el plan “Procrear”, que muchos habían podido tener su cero kilómetro o salir de vacaciones todos los veranos, y tantas otras cuestiones que sucedieron durante los doce años de Gobierno “K”.
Lo asombroso de todo esto que mencionamos es que lo “relatado” tiene total correspondencia con la realidad. No se trata de un mero relato inventado para transmitir la sensación de que estábamos bien.
Los medios macristas -con “Clarín” a la cabeza- y los políticos opositores al kirchnerismo de aquel momento le dieron al término “relato” una connotación negativa, ya que, según ellos, lo expresado era una mentira. Nada más falso. El relato que el kirchnerismo hacía no era más que una descripción de la realidad. Si no es así, que alguien desmienta los hechos más arriba descriptos. Había correspondencia con la realidad porque lo dicho estaba describiendo con certeza el conjunto de hechos que ocurrían.

La creación de la realidad del macrismo
¿Qué ocurre hoy? El macrismo no sólo inventó un relato, sino que fue más allá y creó un sistema de conceptos y actitudes que conforman la construcción de una verdad en la que la realidad no importa.
Es un sistema que no tiene correlato con el afuera y está compuesto no sólo por palabras -que son muy pocas-, sino también por gestos y actitudes. Así logran crear una realidad propia, en la que hay situaciones adecuadas para ella y un discurso vacío y acotado pero, a la vez, muy eficaz. Las palabras expresadas por los funcionarios y candidatos de “Cambiemos”, repetidas una y otra vez, son una especie de Biblia para quien integra las filas de este partido “moderno” de la derecha argentina. Conceptos como “Cambio”, “Felicidad”, “No volver al pasado”, “Sí, se puede”, “Somos un equipo”, “Vecino”, “Acá estás vos”, “Lo estamos haciendo juntos”, “No volvamos para atrás”, “Los argentinos no queremos más el pasado” y algunos más son fundamentales en el acotado léxico de “Cambiemos”.
El sistema tiene, además, otros componentes esenciales. Así se puede ver a Macri tomando mates con algún “vecino”, abrazando a un pobre, tocando el timbre en el conurbano, viajando en colectivo, etcétera. Todas son puestas en escena, mediante las cuales se quiere hacer ver que “En todo estás vos”, “Lo estamos logrando juntos”. En definitiva, que sos partícipe de sus “logros”.
Otro concepto fuerte en el universo “Cambiemos” lo constituye la cara de María Eugenia Vidal. Sus gestos, sus expresiones, su apariencia piadosa y su derrame Pan Triste son muy eficaces. Ella tiene la virtud de que, en las señas de su cara y en el tono que infringe a su voz, parecería que los conceptos se hacen visibles, se cosifican. Es sedosa, envolvente, casi etérea. Sus besos al aire también son parte de la realidad de “Cambiemos”. Es la simbología del “Nosotros”, del “En todo estás vos”.
Su lucha contra el narcotráfico está instalada como una puesta en escena: lo que más se ve del tema no es la droga, sino el “sacrificio” de tener su hogar en una base militar. En Vidal parece que se sintetizara todo. Toda ella es el vecino, toda ella es el “Sí, se puede”, toda ella es el “En cada rincón estoy con vos”. Vidal es la mujer PRO por excelencia. Para “Cambiemos” es ganancia pura.
El PRO, en su aparente torpeza, en su aparente estupidez, crea realidad. Por eso acusarlos de mentirosos es inútil, no sirve. Porque crear realidad no es mentir; es más grande, es otra cosa. Es una puesta en escena sin importar el afuera. Entonces, cuando preguntamos (como hizo Mirtha) “¿Ustedes no ven la realidad?”, la pregunta es inútil. No hay afuera.

La dificultad de discutir o debatir
Y aquí es donde muchos de nosotros sentimos impotencia. La impotencia es más grande que la bronca. Estamos en un contexto en el que se nos hacen difícil disentir y discrepar. Cualquier expresión del afuera, cualquier discrepancia política es un absurdo, molesta, está fuera de lugar. Es puro exceso. Ante este conjunto de conceptos creados por el macrismo, hablar, decir, opinar y enfrentar son un exceso que atenta contra “nosotros”.
Y, si además todo lo dicho no alcanza en el universo “Cambiemos” para que todos mantengan su esperanza intacta, se agrega el concepto de “futuro”. Otro punto fundamental en el andamio montado por “Cambiemos”. Si muchos no ven las mejoras en su situación personal, eso ya llegará, en un futuro mediato o inmediato, según las circunstancias. Si las inversiones no han llegado aún, en el futuro sí llegarán. El futuro es para “Cambiemos” un concepto que goza de un amplio rango. Puede ser el próximo semestre o puede ser dentro de veinte años. Lo cierto es que “En equipo lo estamos haciendo posible”.
Pero lo que el mundo “Cambiemos” olvida es que la promesa de lo que ha de venir tiene fecha de vencimiento. El devenir de los acontecimientos, en algún momento, se impondrá sobre cualquier realidad creada y cualquier universo montado. El afuera, con su fuerza arrolladora, finalmente se dejará ver y no habrá mediación periodística ni discursiva ni tampoco universo inventado que puedan ocultarlo.







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