Domingo 09 de Diciembre de 2018   |   Un día como hoy...

Partido de Gral. Pinto | Buenos Aires

  Home

Contacto



Portada | Información General | Policiales | Opinión | Cultura y Educación | Deportes | Provincia | Nación | Sociedad

09-11-2018 - OPINIÓN
¡Que no te colonicen!

Por Enrique Minervino.

Una nueva consigna se ha puesto de moda por estos tiempos. A la vista del desastre que está haciendo el gobierno de Macri, muchos expresan algo así como: “Ni los chorros de antes ni los inútiles de ahora”. Quienes dicen esto son, en su mayoría, votantes de este gobierno, que se encontraron defraudados por sus políticas neoliberales y de empobrecimiento, y demuestran su decepción expresando esta consigna, con la cual no solo realizan una crítica al gobierno actual, sino también al anterior. Pero en esta crítica a la supuesta corrupción del kirchnerismo están reconociendo, a la vez, que sus políticas eran buenas y que ellos estaban mejor. Pero su odio les impide decirlo.
Un gran porcentaje de la población tiene incorporado en su mente que el gobierno anterior era una banda de ladrones, y que “se robaron todo”. Así lo expresan cual verdad irrefutable, evitando cualquier discusión y dando por cerrado cualquier debate. Pero la realidad es que jurídicamente no hay ninguna prueba de los supuestos delitos, los cuales no son nada más que acusaciones mediáticas y de algunos miembros del Poder Judicial identificados con el gobierno. Estas acusaciones terminan instalándose como verdades que nadie puede contradecir. Olvidan el precepto básico del estado de derecho, que es el principio de inocencia según el cual toda persona es inocente hasta que se demuestre su culpabilidad. Y en ningún caso se ha demostrado culpabilidad alguna.
Para que esto ocurra es fundamental el papel de los medios de comunicación, que, desde del siglo XX, se fueron instalando como garantes de “la verdad”. Expresiones como “lo vi en la tele”, “lo escuché en la radio”, “lo leí en el diario”, prácticamente no admiten discusión. Mucha gente, convertida en autómata, repite las ideas instaladas por la prensa sin ningún análisis crítico. La psicoanalista y politóloga, Nora Merlín, dice al respecto: “Estas organizaciones conforman grupos humanos hipnotizados, sometidos por sugestión que obedecen de forma incondicional un mensaje trasmitido por una fuente investida de autoridad”.
Esto es así porque está vigente la creencia de que los medios reflejan objetivamente la realidad exterior, y que ésta puede ser captada en forma neutral. Lo cierto es que no existen ni esa neutralidad ni esa objetividad. Y los medios que, para muchos, ocupan un lugar idealizado, se erigen en garantes del saber y la información. El sujeto es receptor pasivo de estos mensajes y muchas veces se entrega a las pantallas, transformándose en un objeto cautivo y, a la vez, fascinado por lo que recibe. De este modo, los medios construyen la realidad e imponen sentidos que funcionan como verdades que terminan transformándose en lo que llamamos “sentido común”. Por ejemplo, el sentido común dice que “se robaron todo”, frase instalada desde el poder de los medios que someten a muchos sujetos a una verdadera hipnosis colectiva. Pero, jurídicamente, esta frase es un disparate. (Ahora, también agregaron que “se robaron un PBI”). ¿Sabrán lo que es un PBI?
El neoliberalismo, como expresión política y cultural, necesita de estas consignas que fomentan el odio. Y lo logra con su dominio e influencia en casi el 100% de los medios.
Que hayamos elegido en nuestro país a un Presidente con 214 causas judiciales, y que en el transcurso de su gobierno se haya descubierto que tiene 50 cuentas off shore o que se haya querido condonar la deuda de $70 mil millones que el Correo Argentino controlado por su familia en los 90, tiene con el Estado, no importa. Que haya sido contrabandista y sobreseído por la vergonzosa Corte Suprema menemista, tampoco. Que haya estafado al pueblo de Morón con la obra de las cloacas durante la gestión del intendente Rousselot, no parece significativo, o que haya sido acusado de espionaje durante su mandato como Jefe de Gobierno, parece no haber sido tenido en cuenta a la hora de emitir el voto.
¿Se imagina si los medios de nuestro país hubiesen taladrado todo el día la cabeza de los televidentes hablando de estos delitos cometidos por el ahora Presidente argentino, que, además, llegó pregonando que era “la transparencia” y “la nueva política”? Si esos medios hegemónicos (TN, América, Telefe, Clarín, La Nación, Perfil, etc.) hubieran trabajado en forma independiente y hubieran mostrado en sus pantallas o en sus páginas todo este arsenal de delitos, es probable que hoy no estuviésemos padeciendo a este gobierno neoliberal de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.
Pero nada se lee en los diarios de los casos de corrupción del actual Presidente. Y, cuando uno los menciona, o bien no los registran o a, lo sumo, te dicen “bueno, si robó que vaya preso”. ¿Se entiende la diferencia? Cuando de Macri o Vidal se trata, te dicen “si robó”. Ahora, si se trata del kirchnerismo, lo aseguran directamente.
Esto tiene su explicación en el trabajo constante de los medios. Es lo que algunos llaman la “colonización de la subjetividad”, la cual se logra a partir de contar con el control simbólico de los sentidos que los medios imponen y que terminan delineando la opinión pública y construyendo “la realidad”. Así se logra una cierta uniformidad y homogenización en el pensamiento de muchas personas que no analizan de manera crítica los mensajes que reciben.
La mejor respuesta a esta situación es que existan ciudadanos críticos y plenos, es decir, ciudadanos en todo el sentido del término. Es imprescindible para una verdadera democracia ejercer una ciudadanía activa que sea capaz de decodificar los mensajes que los medios emiten. Solo así se fortalecerá el estado de derecho, con la existencia de sujetos capaces de ejercer lecturas críticas del contexto en el que viven. Solo así la sociedad no quedará presa de un mensaje homogéneo que rara vez es reflejo de la realidad.









Editor propietario Diego A. Falcinelli / B° Obrero C. 46 - (6070) Lincoln - Bs. As.
Tel. 02355-15456819 / 15472401 / lamarcadelincoln@yahoo.com.ar
Edición N° 3088 - Registro de Propiedad Intelectual: 5314520 - N° de Registro DNDA: en trámite