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22-11-2018 - OPINIÓN
Se trata de políticas, no de políticos

Por Enrique Minervino

Días pasados escuché un comentario en un medio local acerca del aumento de la inseguridad en la ciudad, y lo peligroso que sería acostumbrarnos a que todos los días ocurran hechos de esa naturaleza, lo cual es verdad. Pero lo que me causó más curiosidad es que esos sucesos fueran atribuidos a la existencia de “políticos mediocres”, expresión que me llevó a escribir estas líneas.
Entender que la inseguridad reinante está relacionada con la existencia de políticos mediocres, es una simplificación que más allá de que efectivamente existan esa categoría de políticos, es difícil de aceptar y es a todas luces insuficiente para explicar un tema tan complejo que merece un análisis mucho más profundo.
En principio, sería bueno esclarecer, quienes son esos políticos mediocres. Porque como toda generalización, no explicita nada y descalifica a todos. Y todos no son iguales. Hay excelentes políticos luchadores, honestos, que dan la cara, que han cumplido su función en forma eficiente y honesta y no merecen entrar en esta calificación.
Por otro lado, y esto es lo más importante, considero que de lo que hay que hablar es de “políticas” y no de “políticos”. Es la aplicación de determinadas políticas lo que trae consecuencias para la sociedad. Y la inseguridad es una de ellas.
Es muy cierto que la condición humana hace que haya personas que delinquen, o sean “amigos de lo ajeno”, independientemente de su situación social y económica y de las políticas que se apliquen desde el Estado. Pero no es menos cierto que el incremento de la delincuencia y la inseguridad (en cualquier lugar del mundo) tiene causas sociales y económicas.
En Argentina hemos padecido durante muchos años, la implementación de planes económicos neoliberales que han seguido los lineamientos del FMI, y de otros organismos multilaterales de crédito. Son las mismas políticas que hoy aplica el gobierno neoliberal de “Cambiemos” y que están conduciendo al desguace de la industria nacional, al cierre de miles de Pymes y de comercios minoristas, al deterioro de salarios y jubilaciones, a la reducción del presupuesto nacional en áreas claves para el desarrollo de un país como salud, ciencia y educación.
Estas políticas conducen a una fabulosa concentración de la riqueza en muy pocas manos, como nunca antes se había visto en la República Argentina, produciendo un puñado de ganadores privilegiados como los bancos, las empresas agroexportadoras, las empresas de energía y algunas otras corporaciones muy poderosas como el Grupo Clarín, que por eso defiende a costa de mutilar al periodismo, este modelo neoliberal.
Como contrapartida a la fiesta de estos grupos, se registran índices de desocupación descomunales y la exclusión de vastos sectores de la sociedad, lo cual se traduce en un aumento masivo de la pobreza y priva a muchos sectores del derecho a tener una vivienda digna, educación, salud y cuanto derecho humano de orden económico-social exista.
Los pibes que nacen y crecen en ese contexto de exclusión es probable que jamás sepan que sus vidas tienen valor, y por lo tanto desconozcan el valor de la vida de los demás. Y muchos de ellos acuden al consumo de estupefacientes para evadirse del presente que les toca vivir, porque no perciben un futuro con expectativas de bienestar. De ahí al delito hay un solo paso. No quiero decir que esto sea un camino inexorable que se cumple a rajatabla, pero sin duda es un derrotero posible.
Allí es donde el Estado debe hacerse presente a través de políticas públicas que no son solo de asistencialismo, sino aquellas que sean capaces de cambiar la realidad de los sectores más vulnerables de la sociedad. Y en este sentido, fue durante los 12 años del Gobierno anterior cuando se generaron un sinnúmero de programas sociales, educativos, de salud todos ellos importantísimos que contribuyeron a disminuir los índices de inseguridad, a pesar de que la prensa hegemónica quería hacernos creer lo contrario. A propósito de ello, ¿vio que el tema hoy prácticamente desapareció de esos medios? Además de estos programas, el kirchnerismo desarrolló una matriz productiva con generación constante de empleo, fomento del consumo, protección de la industria y aumento del poder adquisitivo que sin duda fueron y son el mejor antídoto para que no prolifere el delito.
Lo expresado es solo el esbozo de un análisis que debe ser mucho más amplio y profundo y que solo pretende contribuir a la discusión sobre un tema tan controvertido y difícil como es el de la inseguridad y el cual es imposible atribuirlo solo a una causa. De lo que no tengo dudas es que son las políticas llevadas adelante por los gobiernos las que provocan diferentes efectos, sean estos buenos o malos, y que las mismas tienen determinadas consecuencias sociales. Y sin duda, el modelo económico social construido bajo los mandatos de la lógica del neoliberalismo, es un excelente caldo de cultivo para la exclusión social que es donde se engendra la inseguridad. Por ello, se trata de políticas, y no de políticos.
Por Enrique Minervino







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