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25-07-2019 - OPINIÓN
El miedo es zonzo



Por Enrique Minervino.

En el 2015, «Cambiemos» y sus operadores televisivos dijeron que el candidato Scioli y quienes adherían al entonces Frente para la Victoria, estaban haciendo una “campaña del miedo”, cuando decían lo que iba a pasar si Macri ganaba las elecciones.
Luego de casi cuatro años de Gobierno, está muy claro que lo que se pregonaba era totalmente cierto, porque lo que hizo el macrismo fue tan intenso que hasta superó lo que muchos pensábamos. Las sucesivas devaluaciones, los interminables tarifazos, la pérdida del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, la inflación descontrolada, la persecución a políticos opositores y medios críticos y la vulneración del Estado de derecho, son sólo algunos de los aspectos que llevó adelante el Gobierno cambiemita y que nos dieron la razón a quienes teníamos la certeza de lo que se venía si esta fuerza política de derecha tomaba el poder en Argentina.
Sólo quienes no tienen memoria o compromiso con la historia (reciente), no fueron capaces de predecir lo que pasaría luego de dos experiencias neoliberales como las del proceso militar y el menemato-delarruismo, con sus nefastas consecuencias.
En el 2019 es «Cambiemos» el que lleva adelante una “campaña del miedo” contra su principal adversario político, pero no basado en la experiencia de gobiernos anteriores o en hechos concretos, sino en la manipulación de la subjetividad que la derecha y la prensa dominante ejercen cotidianamente sobre la población. Esto es algo muy complejo, pero que ocurre a partir de la existencia de una prensa canalla que cumple el rol de instalar un mensaje unívoco, que forma opinión y permite lograr un pensamiento homogéneo y uniforme que repite el discurso dominante. Así se instala un orden que le da cabida a las imposiciones del marketing, pero le hacen creer al ciudadano que tiene una “libre” elección.
En una campaña donde la economía no es el fuerte del oficialismo para dar la pelea electoral, la batalla que «Cambiemos» propone es cultural y, más precisamente, sobre la cultura del miedo. Porque el miedo invade en lo más profundo a las sociedades y las paraliza. Y si de algo saben los popes del Gobierno cambiemita, es hacer negocios y conocer las estrategias del marketing. En esta oportunidad, lo que imponen a través del marketing es el miedo. El marketing analiza el mercado y los comportamientos de los consumidores para optimizar las ventas de los productos. Y, hoy, el producto que te quieren vender es el miedo. Porque entienden que la estrategia a adoptar para su campaña electoral es infundir el miedo en la sociedad. Y esto está directamente asociado al otro gran caballito de batalla del Gobierno macrista, que es la seguridad. Tenés miedo, por lo tanto, pedís y exigís seguridad.
Y el miedo en la sociedad se da por varias razones, pero todas ellas son consecuencia de las políticas de «Cambiemos». Existe el miedo a perder el trabajo, a perder lo que conseguiste, a que te roben, a que te saquen lo que tenés y que tanto esfuerzo te costó conseguir, a los inmigrantes de los países latinoamericanos, etcétera. Miedo, miedo y más miedo. Pero el miedo siempre es a los de abajo. Sólo ellos te pueden robar. Nunca es el miedo a los de arriba, a los que verdaderamente te roban, a los que se la “llevan en pala”. Ante ellos, que son los verdugos, no tenés miedo. Y son los verdaderos personajes a quienes les tenés que tener miedo, porque lo que te falta para pagar la luz y el gas, lo que te falta para comer asado los fines de semana, lo que te falta para cambiar el auto, lo tienen ellos, los beneficiados por el modelo económico macrista. Pero a ellos no les tenés miedo, por el contrario, algunos hasta le tienen admiración.
El marketing político te vende el miedo a los de abajo, porque está basado en la construcción de sentidos que los medios han realizado con la complicidad de un espectador pasivo, que absorbe como esponja los valores inculcados a través de las breves consignas de los zócalos y los titulares de los diarios. “Dos peruanos asaltaron un negocio en Recoleta”, dice el zócalo o el título. Son “dos peruanos”, no dos personas las que cometieron un delito. Así se va inoculando el miedo al inmigrante. Aunque no escuches el desarrollo de la noticia, eso leés, y eso es lo que te queda como un virus que poco a poco carcome tu mente.
Todo esto se complementa y se refuerza con el discurso meritocrático, según el cual todo lo que tenés es solamente gracias a tu propio esfuerzo. Y esto es así, pero en parte. Porque la política económica desarrollada por un Gobierno es lo que te permite acceder a ciertas cosas, a cierto nivel de vida, o no. Un solo ejemplo basta. En los años del Gobierno anterior, muchos, con un sueldo medio, accedieron a su cero kilómetro. Hoy ni trabajando dos años seguidos, sin gastar un solo peso, pueden ahorrar para comprarlo. Pero la meritocracia está arraigada en gran parte de la sociedad: “Yo siempre trabaje. A mí nadie me regaló nada”. A mí tampoco nadie me regaló nada. Pero sí es verdad que una determinada política económica me permitió acceder a los bienes que otras políticas los alejaron. Lo cierto es que la idea de la meritocracia alimenta la idea de que “yo me lo gané con mi propio esfuerzo y tengo miedo que me lo roben”.
Si antes la patria era el otro, hoy el modelo cambiemita promueve la idea de que la patria es una competencia feroz frente al otro. El verdadero miedo no es a los inmigrantes, o a quienes están debajo tuyo en la escala social, porque ése es un miedo zonzo. El verdadero miedo debe ser a quienes llevan adelante políticas económicas que te hacen perder el trabajo, a que no puedas comprar los remedios para tus viejos, a que no puedas llegar a fin de mes, a que no puedas poner un plato de comida en la mesa para tu familia, a que no puedas pagar la luz y el gas, etc. No es a quienes te puedan afanar el reloj, sino a quienes hacen que no te lo puedas comprar. De lo contrario, el miedo sí es zonzo.
Por Enrique Minervino.







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