La soberanía vive en Vuelta de Obligado, el Pueblo Turístico de San Pedro

La soberanía vive en Vuelta de Obligado, el Pueblo Turístico de San Pedro

En el fin de semana largo por el Día de la Soberanía Nacional, Vuelta de Obligado, a 200 kilómetros del AMBA, combina turismo con historia.

Las aguas marrones del Paraná se estrechan en ese recodo -donde el Paraná tiene unos 700 metros de ancho- que conforman un mirador natural hacia el río… y hacia la historia. Es Vuelta de Obligado, uno de los 39 pueblos turísticos de la provincia de Buenos Aires, con belleza natural y soberanía a flor de piel.

Un pueblo turístico sobre el río Paraná

Vuelta de Obligado está a menos de 200 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires y a unos 20 hacia el norte de San Pedro, municipio al que pertenece. Cuenta con unos 300 habitantes fijos, en su mayoría dedicados a recibir a turistas que se acercan para conocer el lugar de la Batalla ocurrida el 20 de noviembre de 1845 y también para disfrutar de la playa.
Además del Museo y los monumentos que recuerdan la gesta histórica en que las fuerzas argentinas enfrentaron a la flota anglo-francesa, Vuelta de Obligado también cuenta con una Reserva Natural Vida Silvestre, playas públicas, circuitos peatonales y ciclísticos, y obviamente, buena comida.

Qué hacer en Vuelta de Obligado

El Parque Histórico Natural Vuelta de Obligado es una reserva natural histórica y refugio de vida silvestre. Es un área protegida que además de conservar la vegetación y fauna características de la zona, resguarda el lugar donde se libró la batalla de la Vuelta de Obligado, hoy sitio histórico.
Flora y Fauna autóctona: Son numerosas las especies de aves, mamíferos, peces, anfibios y reptiles que se pueden ver en el parque. A eso se suma la vegetación característica del delta del Paraná: ceibo, sauce criollo, aliso de río. En las barrancas, se pueden ver talas, algarrobos, espinillos, chañares, ombúes.Los visitantes pueden recorrer el predio a través de una pasarela que muestra diferentes monumentos de valor histórico. A lo largo del camino se aprecian las especies de la zona con carteles para reconocerlos.

Museo Histórico Batalla de Obligado: Preserva un valioso patrimonio relacionado con el combate, como proyectiles, herrajes y diversidad de objetos metálicos en vitrinas.

También hay fósiles de más de treinta especies de mamíferos extinguidos, que fueron encontrados en la zona por miembros del Grupo Conservacionista de Fósiles del Museo Paleontológico de San Pedro.

Monumento a Rosas y las cadenas: Fue inaugurado el 20 de noviembre de 2010. La gran escultura simula una valla circular de eslabones, obra del escultor Rogelio Polesello. Representa las cadenas que frenaron el avance imperialista. La base está rodeada por una estrella federal roja punzó de ocho puntas. Las cadenas están acompañadas por una gran figura de Juan Manuel de Rosas construida en aleación de acero y bronce. Finalmente se llega a un mirador con vistas espectaculares sobre el río Paraná.

Playita del Paraná: Arena fina, agua tranquila y atardeceres únicos. En temporada hay quinchitos con sombrillas de paja para taparse del sol y variados puestos de comidas rápidas para un almuerzo ligero.

Cabañas: Conforman la propuesta de alojamiento en Vuelta de Obligado.

Qué significó la Vuelta de Obligado

Este famoso combate enfrentó el 20 de noviembre de 1845 a la provincia de Buenos Aires, liderada por el gobernador Juan Manuel de Rosas, y a la escuadra anglo francesa. Los europeos querían comerciar directamente con las provincias sin pasar por la autoridad de Buenos Aires e intentaban adentrarse en el río Paraná.

Rosas ordenó al general Lucio Norberto Mansilla montar defensas sobre el río. Se colocaron 24 barcazas con enormes cadenas y explosivos que atravesaban el río de costa a costa. para esperar a la flota más poderosa del mundo. La batalla duró horas y los europeos lograron vencer las defensas nacionales y avanzar río adentro. Pero la firmeza de los argentinos significó un hito en la defensa de la soberanía nacional.

A pesar de la derrota táctica, la resistencia fue tan feroz y el daño causado a la flota invasora tan significativo que el resto de su expedición río arriba fue constantemente hostigada. El costo político y económico de la intervención fue tan alto para las potencias europeas que finalmente se vieron obligadas a firmar tratados de paz, reconociendo la soberanía argentina sobre sus ríos interiores.